Cuando vendes tu piso, recibes cinco valoraciones distintas en una semana. Todas razonables. Ninguna comparable.
Los portales te enseñan precios pedidos, no precios cerrados. Las agencias te dan su tasación interna sin método. Los algoritmos online te dan rangos con un margen del 30% que es como no decir nada.
El problema no es que falten datos. Es que los buenos viven en bases profesionales que cuestan miles de euros al mes y no llegan a quien decide. Los usan los fondos. Las gestoras de patrimonio. Los family offices. Tú no.
Llevamos cinco años trabajando con esos mismos datos para nuestras operaciones. Lo que era investigación interna ahora está abierto: los mismos números que usan los grandes, ordenados por barrio, para que tomes decisiones de seis cifras con la información que se merecen.
No es altruismo. Es que el propietario informado es nuestro mejor cliente.